Las instalaciones del estadio deportivo Xa La, ubicadas en el distrito de Ha Dong (Hanói), se enfrentan actualmente a una grave crisis de gestión. En lugar de funcionar como un espacio público para actividades físicas, este terreno estratégico se ha transformado en una zona comercial informal y desorganizada, lo que suscita gran preocupación pública por la seguridad de las personas y los bienes.

Las investigaciones sobre el terreno revelan que a lo largo del borde del campo se han instalado decenas de pequeños puestos ilegales que venden desde productos de primera necesidad hasta alimentos. Esta situación se ve agravada por la presencia de un taller mecánico a gran escala que acumula repuestos y motores en espacios al aire libre, invadiendo incluso la calzada. Estas actividades reducen drásticamente el espacio disponible para que los vecinos hagan deporte.

El riesgo de siniestro fatal es evidente en las instalaciones eléctricas realizadas de forma deficiente. Muchos cables cuelgan cerca de pilas de materiales inflamables, como cajas de poliestireno extruido. La situación se vuelve aún más crítica debido a la escasez de extintores adecuados, encontrándose incluso varias unidades oxidadas e inoperables.

Diversos residentes expresaron su inquietud ante este escenario, sobre todo porque este mercado improvisado lleva años funcionando sin la supervisión adecuada. Temen que, si se produce un cortocircuito, el fuego se propague rápidamente dada la alta densidad residencial que rodea al estadio.

En respuesta a estas críticas, la administración del estadio afirmó que el uso del terreno para fines comerciales es una medida temporal a la espera de los planes de conversión de las autoridades competentes. A pesar de haber prometido inspecciones de seguridad, sus declaraciones no ofrecen garantías concretas a los vecinos sobre cuándo se restituirá el espacio público a su función original como centro deportivo seguro.