Al enfrentarse a desafíos económicos cada vez más selectivos, el mundo empresarial se ve obligado a pasar de la mera búsqueda del volumen de ventas a la consecución de un crecimiento corporativo de calidad. El economista jefe de PT Bank Permata Tbk., Josua Pardede, enfatizó que las empresas que dependen únicamente de la expansión de las ventas sin el respaldo de una base financiera sólida corren un alto riesgo de fracaso operativo.
Según Josua, el crecimiento empresarial sostenible en 2025 y más allá depende de cinco elementos vitales: demanda repetitiva del mercado, márgenes de beneficio mantenidos, flujo de caja saludable, gobernanza corporativa creíble y capacidad de innovación adaptativa. En un entorno de mercado interno que exige cada vez más cautela, el ganador no será la entidad con el crecimiento más rápido, sino la empresa más eficiente y con un alto nivel de confianza en el mercado.
El análisis muestra que los sectores esenciales como la salud, la logística, las necesidades básicas y los servicios financieros prudentes son los más resistentes ante la presión sobre el poder adquisitivo de la clase media. Por el contrario, las empresas que dependen en exceso de la exportación de materias primas o bienes de consumo duraderos se enfrentan ahora a grandes desafíos tras los déficits en la balanza comercial y la volatilidad global de los costos de los insumos.
Además de la resiliencia operativa, el buen gobierno corporativo (good corporate governance) se considera ahora un instrumento estratégico para reducir el costo del capital. La transparencia y la disciplina financiera se han convertido en requisitos absolutos para que los acreedores otorguen su confianza en medio de condiciones económicas desafiantes. La innovación digital también se destacó como una necesidad, no simplemente un complemento, que abarca la transformación de los procesos de negocio y la ciberseguridad para una toma de decisiones más basada en datos.
Para concluir, Josua aconsejó a los actores empresariales evitar las guerras de precios y centrarse más en la diversificación de mercados, así como en la protección contra los riesgos del tipo de cambio. Se considera que una estrategia conservadora en la gestión de la deuda y la optimización de la cadena de suministro es clave para que las corporaciones sigan siendo relevantes y competitivas en el futuro.