Una investigación reciente sobre el supervolcán Kikai en Japón revela el fenómeno de la recarga periódica de la cámara magmática tras una erupción catastrófica. Estos hallazgos han suscitado debates entre los científicos sobre la actividad potencial del monte Toba en Sumatra del Norte, cuyo sistema volcánico se ha confirmado que sigue activo en la actualidad.

Según un estudio publicado en la revista 'Communications Earth & Environment' en marzo de 2026, los investigadores utilizaron métodos de refracción sísmica marina profunda para detectar el flujo de nuevo magma hacia la cámara poco profunda debajo de la caldera de Kikai. Este proceso, conocido como "reinyección de fundido" (melt re-injection), demuestra que los volcanes gigantes no quedan completamente muertos o vacíos tras una erupción colosal, sino que acumulan lentamente de nuevo su suministro de magma y energía.

Se tiene registro de que el propio Kikai provocó un tsunami gigante y esparció ceniza volcánica hasta la península de Corea durante su violenta erupción hace unos 7.300 años. En mayo de 2026, el volcán submarino volvió a mostrar actividad al lanzar cenizas a una altura de 400 metros, lo que confirma que su cámara magmática se sigue llenando dinámicamente tras las grandes erupciones del pasado.

Se cree que este fenómeno de recarga de magma también ocurre en otros sistemas de supervolcanes, incluido el Toba. El lago Toba actual es el remanente de la caldera de una erupción masiva hace unos 74.000 años, el mayor evento geológico en la historia humana que redujo temporalmente las temperaturas globales de manera extrema. Diversos modelos geoquímicos estiman que existe un suministro continuo de magma bajo el Toba, con un volumen estimado de magma potencialmente eruptivo de al menos 315 kilómetros cúbicos.

El mayor desafío para la mitigación de desastres es que esta acumulación de nuevo magma a menudo no viene acompañada de indicadores claros de alerta temprana, como terremotos volcánicos intensos o una deformación significativa del terreno. Por lo tanto, los expertos instan a mejorar los sistemas de monitoreo a largo plazo en la región de Toba mediante la adopción de métodos sísmicos de última generación para detectar el movimiento del magma lo antes posible.