El ritmo cada vez más masivo de la transformación digital y la inteligencia artificial (IA) ha tocado todos los ámbitos de la vida, incluido el panorama de la educación islámica. En medio de esta ola de disrupción, un desafío crucial para las instituciones educativas religiosas es mantener la relevancia actual sin sacrificar sus raíces de identidad y sus nobles valores islámicos.

Durante un seminario internacional iniciado por la Comisión de Educación y Formación de Cuadros (KPK) del Consejo de Ulemas de Indonesia (MUI) en Yakarta, el Director del Centro de Estudios de Gestión del Desarrollo Islámico (ISDEV) de la Universiti Sains Malaysia, Prof. Shahir Akram Hassan, enfatizó que la tecnología no debe verse como una amenaza para la tradición. Al contrario, la tecnología debe posicionarse como un instrumento estratégico para apoyar el desarrollo de la comunidad (ummah) basado en la ética y los objetivos de la Sharia.

El Prof. Shahir destacó la brecha de competencia que aún existe entre los graduados de las instituciones islámicas. Observó una dicotomía entre aquellos con una profunda alfabetización religiosa pero mínimas habilidades tecnológicas, y aquellos digitalmente expertos pero carentes de una base ética. Para salvar esta brecha, ofreció el enfoque de Islamic Development Management (IDM), que combina los principios de maqashid shariah con la gestión de gobernanza digital moderna.

Además, afirmó que las instituciones educativas islámicas no pueden ser meras espectadoras en la revolución digital. Se requiere una reorientación curricular que forme a una generación interdisciplinaria: líderes del futuro que no solo sean técnicamente competentes, sino que también mantengan firmemente los principios éticos islámicos al operar herramientas avanzadas como la IA.

El seminario, que contó también con la presencia de académicos de Filipinas e Indonesia, fue un impulso para que la KPK del MUI fortalezca la colaboración global. La transformación digital, según el Prof. Shahir, debe comenzar con la reforma educativa para dar origen a una generación capaz de liderar el cambio sin desvincularse de sus valores religiosos fundamentales.