El fenómeno de sustituir a los trabajadores humanos por inteligencia artificial (IA) se enfrenta ahora a serios desafíos. Varias empresas multinacionales como Ford, IBM y el Commonwealth Bank of Australia (CBA) están cambiando el rumbo de sus estrategias y volviendo a contratar personal humano tras ser conscientes de las limitaciones de los sistemas automatizados al ejecutar tareas críticas.
Ford, por ejemplo, decidió recontratar a cientos de expertos experimentados. Esta medida se tomó debido a que los sistemas de automatización no lograron solucionar problemas de calidad complejos. Charles Poon, vicepresidente de Ingeniería de Hardware de Ford, subrayó que la IA es solo una herramienta cuyo rendimiento depende en gran medida de la calidad de los datos y el entrenamiento proporcionados por las personas. Sin una supervisión adecuada, se ha demostrado que la IA es incapaz de sustituir por completo la experiencia técnica.
Una situación similar ocurre en los sectores bancario y tecnológico. El CBA canceló sus planes de despido después de que los sindicatos señalaran la incapacidad de la IA para gestionar el servicio al cliente en casos sensibles. Por otro lado, IBM se dio cuenta de que la tecnología de IA solo puede resolver el 94% de las solicitudes rutinarias, mientras que el 6% restante —que implica la toma de decisiones éticas— sigue requiriendo el papel fundamental del personal humano. Esto impulsó a IBM a ampliar la contratación de nuevos empleados para garantizar la continuidad del relevo generacional de los recursos humanos en el futuro.
Los análisis de varias instituciones de investigación, como Intuition Labs y Orgvue, confirman esta tendencia. Muchos líderes empresariales reconocen ahora que recortar personal en aras de la automatización a menudo fue un error. Los datos muestran que más de la mitad de las empresas que realizaron despidos a causa de la IA se arrepienten ahora de esas decisiones debido a la pérdida de trabajadores que, paradójicamente, son necesarios para supervisar y gestionar los propios sistemas de IA.
En última instancia, la estrategia empresarial global está cambiando hacia la colaboración entre humanos y tecnología, en lugar de una sustitución total. Los expertos sostienen que el valor añadido de una organización no reside en eliminar la función humana, sino en crear sinergias entre la experiencia individual y la eficiencia que ofrece la IA.