Dormir al lado de la pareja suele considerarse una rutina común en la vida conyugal. Sin embargo, detrás de este hábito tan sencillo, los expertos han descubierto importantes beneficios para la salud mental y la estabilidad emocional que a menudo se pasan por alto.

Según una investigación publicada en la revista Sleep en 2022, las personas que comparten cama con su pareja tienden a presentar menores niveles de ansiedad, estrés y riesgo de depresión. Esta condición se ve favorecida por la sensación natural de seguridad que surge ante la presencia de una persona de confianza en la fase más vulnerable: mientras se duerme.

Desde el punto de vista fisiológico, la cercanía física durante el sueño puede desencadenar la liberación de oxitocina, también conocida como la hormona del amor. Esta hormona desempeña un papel crucial en la reducción de los niveles de cortisol o hormona del estrés, al tiempo que fomenta la confianza mutua y un vínculo emocional más profundo. Esto se ve respaldado por los hallazgos de un estudio de 2020 que mostró un aumento del 10 por ciento en la fase de movimiento ocular rápido (rapid eye movement o REM), fundamental para la función cognitiva y la memoria.

La psicóloga clínica Sabrina Romanoff señala que la mejora en la calidad y duración del sueño al estar con la pareja contribuye directamente a la salud mental en general. Además, el simple contacto físico, como tomarse de la mano o simplemente estar cerca, puede sincronizar el ritmo cardíaco y aportar comodidad física, ayudando al cuerpo a entrar más rápidamente en un estado de relajación.

En última instancia, compartir la cama se convierte en un espacio seguro para que las parejas se conecten de manera espiritual y emocional. Este momento al final del día no solo sirve como un medio para el descanso físico, sino también como un canal de comunicación tranquilizador para compartir pensamientos y esperanzas, lo que a su vez incrementa la satisfacción en la relación a largo plazo.