El Mundial de 2026 ha entrado ya en una fase crucial, dejando solo a las cuatro mejores selecciones para disputarse la máxima supremacía del fútbol mundial. Detrás del brillo del torneo celebrado en Estados Unidos, queda un rastro de profunda decepción en varias de las naciones favoritas, que tuvieron que hacer las maletas antes de lo previsto.

Mientras que selecciones debutantes como Jordania y Uzbekistán lograron hacer historia al llegar a la fase final, la suerte fue muy distinta para los equipos de la élite. Sus actuaciones, muy por debajo de los estándares de calidad esperados, fueron objeto de duras críticas por parte de los aficionados y analistas del fútbol internacional.

Uno de los focos de atención se centró en el rendimiento de Alemania, que volvió a toparse con un callejón sin salida. A pesar de superar la fase de grupos, el camino de la "Mannschaft" (Der Panzer) se detuvo drásticamente en los dieciseisavos de final tras caer en la tanda de penaltis contra Paraguay. Este mal resultado supuso además un registro histórico negativo para Alemania, al tratarse de su primera derrota en una tanda de penaltis en la historia de los Mundiales.

Además de Alemania, otros gigantes como Brasil también recibieron duras críticas tras no lograr llegar lejos. El fracaso de estas grandes selecciones ilustra lo reñido e impredecible que es el panorama del fútbol mundial actual, donde la preparación mental y la adaptación a la presión son factores determinantes más allá de las capacidades técnicas individuales.