La escalada del conflicto armado entre Estados Unidos e Israel con Irán, que ya entra en su cuarto día, empieza a suscitar preocupación mundial. El impacto de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio no solo amenaza la seguridad de los ciudadanos indonesios (WNI) en la zona de conflicto, sino que también empieza a poner en riesgo la estabilidad económica y política del país. Los analistas prevén que esta crisis podría prolongarse y exigir una respuesta rápida por parte del gobierno.

Varios ciudadanos indonesios residentes en la región del Golfo, como los Emiratos Árabes Unidos (EAU) y Arabia Saudita, informaron de una situación de seguridad cada vez más estricta. El estado de alerta de nivel tres implementado en los EAU generó preocupación por la seguridad de los ciudadanos debido al cierre de aeropuertos y la cancelación de vuelos. Mientras tanto, en Riad, una explosión causada por un ataque con drones cerca de la Embajada de EE. UU. sorprendió a los residentes locales. El Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de Indonesia sigue instando a los ciudadanos de las zonas afectadas a aumentar la vigilancia y a registrarse inmediatamente a través del portal oficial Peduli WNI.

A nivel nacional, la clase media empieza a sentir la preocupación por el impacto económico. Ante la proximidad del Ramadán y del Lebaran, algunos ciudadanos admitieron haber recortado sus presupuestos para gastos no esenciales y haber trasladado sus carteras de inversión a activos refugio como el oro. Esta medida se tomó para anticiparse a posibles subidas de los precios de los productos básicos y a los ajustes de los precios de los combustibles no subvencionados (BBM), que empiezan a subir debido a las interrupciones en la ruta logística del estrecho de Ormuz.

Para asegurar el suministro energético nacional, el Ministerio de Energía y Recursos Minerales (ESDM) ha preparado un esquema de diversificación para las importaciones de crudo y GLP. El gobierno ha comenzado a desviar las fuentes de importación de Oriente Medio hacia países alternativos, incluidos Estados Unidos y la región del sudeste asiático. Aunque se afirma que las reservas nacionales de combustible (BBM) y GLP están aseguradas para los próximos 23 días, la limitada capacidad de almacenamiento nacional sigue siendo un desafío crucial que debe resolverse de inmediato.

Se prevé que una escalada en los precios mundiales del crudo, que podría superar los 100 dólares por barril, ejerza una fuerte presión sobre el Presupuesto General del Estado (APBN) para 2026. Con un supuesto macroeconómico para el precio del crudo indonesio (ICP) fijado en 70 dólares por barril, el gobierno se enfrenta a un dilema entre el aumento de los subsidios energéticos o la subida de los precios de los combustibles subvencionados. Algunos economistas sugieren al gobierno evaluar programas estratégicos de gran presupuesto, como el programa de Comidas Nutritivas Gratuitas (MBG), para mantener a salvo el espacio fiscal.

Desde el punto de vista político interno, el presidente Prabowo Subianto ha mantenido reuniones estratégicas con figuras nacionales como Joko Widodo y Susilo Bambang Yudhoyono. Varios analistas consideran que este paso es una forma de consolidación política para mitigar el impacto de las crisis mundiales y evitar que se traduzcan en inestabilidad política interna. La alineación de una política exterior firme y la gestión del poder adquisitivo de los ciudadanos son claves para que Indonesia afronte esta tormenta geopolítica.