El uso indebido de la tecnología de inteligencia artificial (IA) en el mundo de la investigación se ha convertido hoy en una seria preocupación para los científicos. Un informe reciente del Simposio Internacional sobre Neumococos y Enfermedades Neumocócicas (ISPPD) en Dinamarca reveló una tendencia preocupante relacionada con el uso de la IA que desencadena la manipulación de datos y el plagio. Este fenómeno no es nuevo, haciendo referencia a las notas de Brian Buntz sobre los escándalos de integridad de datos biomédicos que muestran un fuerte aumento de artículos falsos en la última década.

Un detector de artículos falsos desarrollado por el neuropsicólogo Bernhard Sabel reveló que el porcentaje de manipulación de datos en revistas de neurociencia y medicina ha aumentado significativamente. El uso de la IA, en el que se confía porque ofrece velocidad en el procesamiento de datos, resulta contraproducente cuando el sistema es "forzado" a generar hallazgos sin pasar por una metodología válida. Esto representa un riesgo fatal para el mundo médico, donde la integridad de los datos es la base fundamental de la seguridad del paciente.

Además, la ideología de la velocidad que trae la tecnología moderna se extiende ahora a los ámbitos de la educación y la producción de alimentos. En el campo de la agricultura, ha surgido el concepto de 'agricultura celular', que depende de la biotecnología para producir carne sintética en laboratorios. Aunque este enfoque ofrece eficiencia de espacio y tiempo, por otro lado, reduce los procesos biológicos naturales que han sido parte de la sostenibilidad de los ecosistemas.

En el ámbito social, la tecnología ha cambiado la forma en que los seres humanos interactúan a través de lo que se denomina 'realidad virtual real' (real virtuality). La presencia de los sistemas de IA refuerza una cultura instantánea que exige resultados rápidos, por lo que la narrativa de la paciencia —ya sea al adquirir conocimientos, invertir o construir relaciones humanas— se ve cada vez más erosionada. La lógica del corto plazo o *short-termism* desencadenada por este capitalismo de base tecnológica crea una sociedad que es cada vez más intolerante con los procesos que requieren tiempo.

Esta condición coloca a la sociedad en una paradoja: cuanto más avanzada es la tecnología utilizada, más superficial es la conexión humana. Los espacios públicos, incluidas las redes sociales, se utilizan ahora más a menudo como un escenario para la existencia personal que como un foro para la interacción colaborativa. La pérdida del aprecio por la paciencia sirve de alarma para la civilización moderna de que valores humanos fundamentales están en peligro de extinción en medio de una aceleración tecnológica incontrolada.