El mercado de capitales de Corea del Sur sufrió una fuerte sacudida en la jornada bursátil del lunes (13/7). El índice de referencia KOSPI cerró con una drástica caída del 8,95%, o una corrección de 669,01 puntos, para terminar en el nivel de 6.806,93. Este fuerte descenso se vio desencadenado por la acumulación de un sentimiento negativo derivado del aumento de las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y el temor de los inversores al crecimiento futuro de la industria tecnológica.
La situación en el parqué llegó a provocar el pánico colectivo, lo que obligó a las autoridades del mercado a activar el mecanismo de circuit breaker durante 20 minutos para frenar la oleada de ventas masivas. Con anterioridad, también se aplicó el mecanismo de sidecar después de que los contratos de futuros del KOSPI registraran fluctuaciones que superaban el umbral de seguridad. El índice KOSDAQ tampoco escapó a la presión, registrando una caída del 4,55%, hasta el nivel de 799,36.
La tensión entre Estados Unidos e Irán fue el principal catalizador de esta caída, especialmente tras las amenazas de bloqueo en el Estrecho de Ormuz. Esta situación agravó el sentimiento de los operadores del mercado mundial, que ya estaban preocupados por la saturación de los beneficios en el sector de los semiconductores. Aunque Samsung Electronics registró un beneficio récord en el segundo trimestre, este sentimiento positivo no logró contener la avalancha de ventas por parte de inversores extranjeros e institucionales.
El impacto de esta caída fue evidente en el rendimiento de los grandes emisores. Las acciones de Samsung Electronics cayeron con fuerza un 10,70%, mientras que SK hynix registró una caída aún mayor, del 15,37%. Por otro lado, el tipo de cambio del won frente al dólar estadounidense también se vio presionado hasta situarse en 1.503,4 wones por dólar, lo que refleja la incertidumbre económica que sigue planeando sobre la región.