El antiguo paradigma que exigía que los arrozales permanecieran siempre inundados está empezando a ser abandonado por los agricultores modernos. Durante décadas, la creencia de que la abundancia de agua garantizaba la fertilidad del cultivo de arroz estuvo profundamente arraigada. Sin embargo, los desafíos del cambio climático que provocan sequías prolongadas obligan al sector agrícola a adaptarse a métodos de gestión del agua más inteligentes y eficientes.

Uno de los avances que se está implementando actualmente en el programa de Agricultura Moderna Modelo AAS (PM-AAS) es el sistema de Alternate Wetting and Drying (AWD) o riego intermitente. A diferencia de las técnicas tradicionales, este método regula periódicamente el ciclo de inundación del arrozal. El terreno se inunda hasta una altura de cinco centímetros y luego se deja bajar hasta alcanzar los 15 centímetros por debajo de la superficie del suelo antes de volver a regar.

Este método ofrece una doble ventaja para los agricultores. Además de reducir el consumo de agua hasta en un 30 por ciento, la fase de secado natural del suelo aumenta el suministro de oxígeno a las raíces del arroz. Esto estimula un crecimiento radicular más profundo y fuerte, haciendo que los tallos de la planta sean más robustos para absorber los nutrientes del suelo. Además, se ha demostrado que este sistema es eficaz para minimizar las emisiones de gases de efecto invernadero en los campos de arroz.

El ministro de Agricultura, Andi Amran Sulaiman, enfatizó que la eficiencia hídrica es una variable determinante para mantener la estabilidad de la producción nacional de alimentos. Según sus palabras, una planificación precisa del riego es crucial para mitigar los riesgos de sequías futuras. De este modo, la soberanía alimentaria se resguarda mejor cuando los agricultores pueden maximizar los recursos existentes de manera sostenible.

Para supervisar la condición del agua en el terreno, los agricultores pueden utilizar una tecnología sencilla consistente en tubos de PVC perforados enterrados en el suelo. Este instrumento funciona como un indicador que mide la profundidad del agua, permitiendo a los agricultores saber con precisión cuándo es el momento adecuado para regar de nuevo. Con la aplicación de esta tecnología, se espera que el sector agrícola pueda resistir los desafíos climáticos globales sin reducir el rendimiento de los cultivos.