El Reino Unido ha tomado las medidas más firmes para hacer cumplir el cumplimiento tributario corporativo a través de instrumentos legales personalmente vinculantes. A diferencia de los Países Bajos, que priorizan los acuerdos voluntarios, o Australia, que utiliza un sistema de calificación de cumplimiento, el Reino Unido exige desde 2009 que cada gran corporación nombre a un Oficial Principal de Contabilidad (SAO, por sus siglas en inglés). Este alto cargo es plenamente responsable a nivel personal de la precisión y adecuación de la gobernanza fiscal de la empresa.

Esta estricta política nació de la presión pública y de la crisis financiera mundial a finales de la década de 2000. En ese momento, la proliferación de prácticas de elusión fiscal por parte de las corporaciones desató la indignación ciudadana. La autoridad fiscal del Reino Unido (HMRC) respondió a la situación trasladando el enfoque del cumplimiento tributario de una mera responsabilidad corporativa colectiva a una obligación legal vinculada directamente a los nombres individuales de los directores.

Bajo esta regulación, un SAO—cuyo cargo suele desempeñar el Director Financiero o CFO—debe firmar una certificación anual que declare que los sistemas de contabilidad fiscal de la empresa son adecuados. Si ocurre una negligencia, las sanciones económicas no solo se imponen a la empresa, sino que se dirigen directamente a la persona del director. La mancha en la reputación profesional resultante de un registro de negligencia funciona como un desincentivo muy eficaz para los altos ejecutivos de las empresas.

Además de la responsabilidad personal del SAO, el Reino Unido refuerza la supervisión mediante esquemas multinivel. Las grandes empresas están obligadas a publicar sus estrategias fiscales de forma transparente en internet. El HMRC también aplica un sistema de calificación de riesgo llamado Business Risk Review+ (BRR+) para determinar la intensidad de las auditorías, e impone reglas estrictas que exigen la notificación de posiciones fiscales materialmente inciertas.

Para el panorama empresarial de Indonesia, el modelo de gobernanza aplicado en el Reino Unido sirve como un estudio comparativo relevante. Este sistema demuestra cómo el concepto de responsabilidad de los administradores, que ya es conocido en el derecho corporativo del país, puede desarrollarse aún más para fomentar una mayor responsabilidad fiscal directamente en el consejo de administración.