El gobierno de Indonesia está llevando a cabo un cambio de paradigma fundamental en la gestión del sector deportivo. Si bien antes el presupuesto para el deporte se consideraba un gasto social o una carga financiera pasiva, ahora el enfoque de las políticas se encamina a convertirlo en un sector productivo capaz de aportar ingresos a las arcas del Estado.

El ministro de Juventud y Deportes, Erick Thohir, enfatizó que el deporte debe gestionarse con una lógica empresarial sostenible. Se han tomado medidas concretas a través de una desregulación masiva, a saber, la simplificación de 191 reglamentos ministeriales en cuatro regulaciones principales. Uno de estos nuevos pilares regula específicamente la Industria del Deporte y el Turismo Deportivo, diseñado para brindar certeza jurídica y agilizar la obtención de licencias para los organizadores de eventos deportivos profesionales.

Esta política se alinea con el ambicioso objetivo del presidente Prabowo Subianto de impulsar el crecimiento económico nacional en un 8 por ciento. Teniendo en cuenta que el potencial del mercado mundial del turismo deportivo supera los 9.800 billones de rupias, el gobierno es optimista en cuanto a que la integración del deporte en el ecosistema económico servirá como un importante impulsor, al tiempo que reducirá la dependencia de la manufactura tradicional o de las materias primas.

A nivel local, este potencial empieza a hacerse visible mediante la rotación económica en las ligas nacionales, como el fútbol y el baloncesto. A pesar de que los valores de transacción alcanzan cientos de miles de millones de rupias, los expertos económicos estiman que estas cifras aún pueden aumentar considerablemente. Con una población de más de 280 millones de habitantes y un alto fanatismo por el deporte, Indonesia cuenta con un sólido capital social para construir un ecosistema deportivo financieramente independiente a través de una mayor participación del sector privado.