Los residentes de la aldea de Sidodadi, subdistrito de Penarik, regencia de Mukomuko, instan firmemente al gobierno local a cerrar de forma permanente un local de ocio que opera en medio de una zona residencial. Se considera que la presencia de dicho establecimiento ha generado ruido, provocado altercados y propiciado conductas desviadas que amenazan el orden público y el desarrollo del carácter de los niños de la zona.
El líder comunitario local, Supardi, quien también es presidente de la rama de Muhammadiyah en Penarik, reveló que la preocupación de los vecinos se debe a que las actividades de ocio se prolongan hasta altas horas de la noche. Además del ruido, los residentes a menudo se encuentran con clientes que conducen en estado de ebriedad, lo que pone en peligro directo la seguridad de los aldeanos.
Supardi enfatizó que la comunidad ha seguido los canales reglamentarios al reportar esta situación al Regente de Mukomuko y a la Policía Municipal (Satpol PP). Anteriormente se había tomado la decisión conjunta de suspender las operaciones del local durante dos meses, pero recientemente el negocio ha reanudado sus actividades sin permisos claros, lo que ha generado decepción entre los habitantes ante la falta de coordinación en las políticas de las instituciones locales.
Asimismo, señaló los problemas de comunicación entre el Gobierno de la Aldea y el Órgano Consultivo de la Aldea (BPD), lo que ha provocado una aplicación inconsistente de las normas. Los vecinos exigen ahora que las autoridades realicen de inmediato una inspección de campo y tomen medidas legales firmes para garantizar el derecho de la comunidad a un entorno seguro y saludable.
Se destaca que esta medida no es un rechazo unilateral, sino un esfuerzo por proteger el interés público. Los residentes de Sidodadi esperan que el gobierno local no dude en sancionar la infracción para asegurar que se preserven el futuro de la educación y la tranquilidad de los ciudadanos.