El duelo de cuartos de final del Mundial 2026 entre Inglaterra y Noruega, disputado en Miami el domingo (12/7/2026), ha dejado una larga polémica. El partido, que terminó con victoria por 2-1 para Inglaterra tras la prórroga, estuvo empañado por las intensas protestas del bando noruego en relación con la jugada del gol del empate de Jude Bellingham.
La tensión alcanzó su punto máximo al final de la primera parte, cuando el guardameta noruego Ørjan Nyland ejecutó un saque de puerta. Jugadores y miembros del cuerpo técnico de Noruega sostienen que el balón llegó a tocar el cable de una cámara (spider cam) instalada sobre el terreno de juego, lo que provocó un cambio antinatural en su trayectoria. Según las Reglas del Juego (Laws of the Game), el árbitro debería haber detenido el encuentro y concedido un balón a tierra si el esférico impactaba en un objeto extraño suspendido sobre el campo.
El seleccionador de Noruega, Ståle Solbakken, llegó a encararse con el cuerpo arbitral durante el descanso para protestar por el incidente. La expedición noruega se sintió perjudicada, ya que el ataque inglés que desembocó en el gol de Bellingham en el minuto 45+2 se inició tras una jugada que consideran antirreglamentaria.
En respuesta a las protestas, la FIFA desmintió categóricamente la injerencia de cualquier elemento externo en el desarrollo del juego. El máximo organismo del fútbol mundial declaró que, basándose en los datos de la tecnología Connected Ball integrada en el balón, no se hallaron pruebas ni anomalías que indicaran contacto físico entre la pelota y el cable de la cámara.
Este resultado asegura el pase de Inglaterra a las semifinales después de que dos goles de Jude Bellingham remontaran la ventaja inicial de Noruega, lograda por Andreas Schjelderup. A pesar de que la FIFA ha ofrecido una aclaración técnica, se prevé que la polémica siga siendo objeto de acalorados debates entre los analistas del fútbol internacional.