El Secretario General y Presidente de Vietnam, To Lam, en calidad de Presidente del Comité Directivo Central de Ciencia, Tecnología, Innovación y Transformación Digital, ha instruido oficialmente la aceleración de la digitalización en el sistema político. Esta directiva surge tras la evaluación de la implementación de la Resolución N.º 57-NQ/TW, que destacó la necesidad de cambios fundamentales en la gobernanza basada en datos.
Aunque se han registrado avances en el último año, To Lam señaló una seria paradoja respecto a la efectividad presupuestaria. Observó que la tasa de desembolso de los fondos para la transformación digital sigue siendo extremadamente baja, inferior al 12,2%, mientras que, por otro lado, existe una fragmentación de los sistemas de información entre las agencias que obstaculiza la interoperabilidad. Esta situación provoca que la carga de trabajo burocrática sea ineficiente y dificulta la prestación de servicios a la ciudadanía.
Como paso estratégico, el gobierno ha establecido seis prioridades clave que deben resolverse, incluyendo el fortalecimiento de la infraestructura digital, el desarrollo de plataformas de datos compartidas y la adopción de inteligencia artificial (IA) escalable. El enfoque principal se ha trasladado ahora a la estandarización de los datos nacionales para que los ministerios y las regiones puedan acceder a ellos de manera integrada, evitando así inversiones tecnológicas duplicadas y costosas.
Asimismo, To Lam hizo hincapié en que la ciberseguridad es una prioridad absoluta que debe integrarse desde el diseño del sistema y no como un complemento. Afirmó que proteger los datos de los ciudadanos y las empresas contra filtraciones o usos indebidos es responsabilidad primordial de cada jefe de institución.
Para asegurar el éxito de esta transformación, el mecanismo de evaluación cambiará a un modelo basado en resultados (output-based). Los líderes de las agencias serán evaluados en función de logros concretos, el cumplimiento de los plazos y la efectividad en el uso de plataformas compartidas. Esta firmeza representa el esfuerzo del gobierno para garantizar que la transformación digital no sea solo retórica, sino el motor principal del crecimiento económico y de la eficiencia de la gobernanza nacional hacia el año 2026.