Un nuevo fenómeno culinario está llenando las esquinas de la ciudad de Ho Chi Minh, Vietnam. Un plato sencillo de fideos de arroz servidos con una salsa de soya especial se ha convertido en el favorito de los oficinistas como una opción práctica para llevar. Con precios asequibles que van de 20.000 a 25.000 VND, estos carritos de fideos ofrecen un sabor casero que se está volviendo viral en las redes sociales.

Detrás de la sencillez de su presentación, los vendedores deben seguir una rutina bastante agotadora. Suelen levantarse de madrugada para preparar diversos acompañamientos, como carne hervida, huevos, tofu y una variedad de verduras frescas. La falta de capital no frena la creatividad de estos microempresarios. Algunos vendedores, como Kim Phuong, incluso utilizan inteligencia artificial (ChatGPT) para diseñar los letreros de sus puestos y así reducir significativamente los gastos operativos.

Este ecosistema de negocios está creciendo rápidamente junto con el gran interés del público. Más allá de vender, comerciantes experimentados están comenzando a impartir clases de capacitación en línea para quienes desean iniciar un negocio similar. El contenido abarca desde la receta secreta de la salsa de soya y la gestión de costos operativos hasta estrategias de diversificación de menú para subsistir en un mercado altamente competitivo.

Para muchos comerciantes, el carrito de fideos no es solo un sustento diario. Es un primer paso para construir el futuro de sus familias. Algunos de ellos incluso aprovechan las redes sociales y el marketing digital para ampliar su alcance en el mercado. Con gran dedicación y voluntad de adaptación, este negocio culinario a pequeña escala tiene el potencial de ser un trampolín para que los jóvenes emprendedores alcancen un éxito aún mayor en el futuro.