El Ministerio de Salud ha publicado el Decreto N.º 1965, que modifica la clasificación de enfermedades transmisibles para mejorar la efectividad del sistema de monitoreo y control epidémico. Esta medida representa un paso estratégico para estandarizar los nombres y la agrupación de enfermedades según su nivel de peligrosidad, patrones de transmisión e impacto en la salud pública.
En dicha actualización, las enfermedades se clasifican en tres categorías principales. El Grupo A abarca 15 enfermedades extremadamente peligrosas con riesgo de propagación rápida y alta tasa de mortalidad. Por su parte, el Grupo B incluye ahora 47 tipos de enfermedades, entre ellas algunas nuevas o con tendencia al alza como la encefalitis japonesa, el COVID-19, la viruela del mono (Mpox) y la infección por el virus del Zika. Por último, el Grupo C consta de 19 enfermedades consideradas de menor nivel de riesgo.
La inclusión de la encefalitis japonesa en el Grupo B envía una señal de alerta a la población. Esta enfermedad, que ataca el sistema nervioso central, tiene una tasa de letalidad de entre el 10 y el 20 por ciento y corre el riesgo de causar secuelas neurológicas a largo plazo. Dado que se transmite a través de los mosquitos Culex que prosperan en entornos con precipitaciones elevadas, las medidas de prevención resultan cruciales.
Los expertos en salud destacan la importancia de la vacunación como la primera línea de protección para los niños. Los datos de campo muestran casos de infecciones graves en niños que habían omitido sus dosis de refuerzo. Por lo tanto, se insta a los padres a no solo administrar las dosis básicas, sino también a garantizar la aplicación de los refuerzos según el calendario establecido.
Además de mantener al día el calendario de inmunización, se pide a la comunidad estar más atenta a la detección de síntomas tempranos como fiebre alta acompañada de dolor de cabeza, vómitos, convulsiones o alteración de la conciencia. Si aparecen estos síntomas, se recomienda a los padres llevar inmediatamente al niño al centro médico más cercano y evitar la automedicación, que podría empeorar la condición del paciente.