La red de inteligencia israelí ha detectado la movilización de miles de centrífugas de enriquecimiento de uranio por parte de Irán hacia un complejo de túneles subterráneos en el monte Pickaxe (también conocido como monte Kolang). Este movimiento estratégico de Teherán ha encendido las alarmas en Washington y Tel Aviv, agudizando las tensiones geopolíticas en Oriente Medio.
Un informe publicado por el Wall Street Journal (WSJ) reveló que el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha considerado incluso opciones militares para atacar dicha instalación defensiva. Esta medida surgió después de que Trump recibiera un informe detallado de evaluación de inteligencia por parte de Israel sobre el resurgimiento potencial del programa nuclear de Irán.
Presuntamente, el traslado del material sensible se produjo en el otoño del año pasado. Teherán tomó esta medida tras una guerra relámpago de 12 días en junio de 2025, cuando las fuerzas aéreas conjuntas de Estados Unidos e Israel bombardearon tres de las principales instalaciones nucleares de Irán. Se sospecha que el complejo subterráneo del monte Pickaxe fue elegido como refugio para proteger los activos nucleares restantes ante posibles ataques posteriores.
Según análisis militares, esta instalación subterránea en el monte Pickaxe está construida a una profundidad de entre 90 y 137 metros bajo una sólida capa de roca. Con estas especificaciones, el complejo está diseñado para resistir ataques aéreos convencionales y sirve como reemplazo de la unidad de ensamblaje de centrífugas que fue destruida por una misteriosa explosión en el año 2020.
Por otro lado, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, sigue presionando a Washington para que tome medidas militares preventivas con el fin de neutralizar por completo las ambiciones nucleares de Irán. En respuesta a la situación, Trump declaró públicamente que su administración sigue de cerca los movimientos de Irán y reafirmó la disposición de EE. UU. para desplegar una fuerza contundente en el corto plazo si fuera necesario.
Hasta el momento, el nivel de transparencia en la instalación sigue siendo mínimo, ya que Irán ha restringido el acceso de supervisión al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) desde 2021. Ni el Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán ni el OIEA han emitido declaraciones oficiales respecto a las acusaciones de traslado de esta instalación nuclear subterránea.