El gobierno ha emitido oficialmente el Decreto N.º 260/2026/ND-CP como un paso estratégico para implementar la Ley de Alta Tecnología. Esta regulación está diseñada para proporcionar estímulo fiscal y apoyo técnico a organizaciones e individuos centrados en la investigación, desarrollo y dominio de tecnologías avanzadas y estratégicas en el país.

Un punto crucial de esta política es la provisión de hasta el 100 por ciento de financiamiento estatal para proyectos tecnológicos gestionados a través de fondos nacionales como NAFOSTED y NATIF. Además del apoyo financiero, el gobierno ofrece facilidades como la exención de impuestos de importación para equipos de investigación, materiales especializados y literatura científica que respalde las operaciones de investigación.

Esta política no solo se dirige a entidades comerciales, sino que también abarca el talento humano. Los investigadores involucrados directamente en el desarrollo de tecnologías estratégicas recibirán exenciones del impuesto sobre la renta personal en sus salarios y en los ingresos por derechos de autor derivados de sus investigaciones. El Estado también garantiza hasta el 100 por ciento de los costos de capacitación profesional del personal para mejorar sus competencias en tecnologías del futuro.

En cuanto al capital, las empresas que operan en este sector disfrutarán de significativas facilidades de subsidio de tasas de interés para préstamos. Para la investigación en tecnología estratégica, el gobierno ha establecido un subsidio de interés del 100 por ciento con un límite máximo del 10 por ciento anual durante un período de cinco años. Se espera que esta medida alivie la carga fiscal de los actores empresariales al construir infraestructura de investigación crucial para la defensa nacional y el desarrollo económico.

Además de facilitar la inversión y las operaciones, el gobierno también agiliza el proceso de protección de los derechos de propiedad intelectual (DPI) mediante subsidios completos para honorarios de consultoría y revisiones aceleradas de contenido. Se espera que esta regulación integral, que entrará en vigor el 1 de julio de 2026, sirva como catalizador para que el ecosistema de innovación nacional sea más competitivo en el ámbito global.