Indonesia se encuentra actualmente en una fase de bono demográfico, en la que la población en edad productiva domina la estructura demográfica. En teoría, este impulso debería ser la puerta de entrada para el surgimiento de nuevos rostros en el liderazgo nacional. Sin embargo, la realidad muestra un fenómeno opuesto: el escenario político sigue dominado por las viejas élites que ocupan repetidamente puestos estratégicos.
Zainal Arifin Mochtar, profesor de Derecho Constitucional en la UGM, considera que Indonesia está atrapada en un sistema de "gerontocracia". Según él, las reglas electorales actuales tienden a perpetuar el dominio de los grupos sénior y reducen el espacio de competencia para que las generaciones más jóvenes emerjan como candidatos potenciales.
En la misma línea, Hadar Nafis Gumay, investigador sénior de Netgrit, enfatizó que el principal obstáculo ya no reside en los requisitos de edad, sino en un ecosistema político poco saludable. Se considera que el proceso de selección interna de los partidos políticos depende demasiado de las relaciones personales, el nepotismo y los lazos de linaje. Como resultado, los indicadores meritocráticos como la capacidad y la trayectoria a menudo se ignoran.
Además de la falta de formación de cuadros, los elevados costos políticos representan un gran muro difícil de franquear para los jóvenes que inician sus carreras. La falta de un apoyo financiero adecuado por parte de los partidos políticos impide que los jóvenes militantes compitan con políticos sénior financieramente consolidados y con redes establecidas.
Hadar añadió que la percepción negativa de los jóvenes hacia la política se ve agravada por la extendida corrupción y el dinero en la política que involucra a ciertos funcionarios. Esto acaba creando apatía entre las nuevas generaciones, que ven la política como un espacio que ya no resulta atractivo para defender los valores de la competencia y el mérito.
Para romper este estancamiento, se necesitan medidas concretas como políticas de acción afirmativa que obliguen a los partidos políticos a reservar una cuota de escaños para candidatos jóvenes. El apoyo financiero a los cuadros con potencial también se considera fundamental para que el relevo generacional en el liderazgo deje de ser un mero discurso y se haga realidad por el futuro de la democracia indonesia.