El gobierno de Vietnam, a través de la Fundación Nacional para el Desarrollo de la Ciencia y la Tecnología (NAFOSTED), celebró recientemente un taller estratégico en Hanói para ultimar el borrador de un nuevo mecanismo financiero para el desarrollo tecnológico nacional. Este paso se da como un esfuerzo concreto para alejarse del antiguo modelo centrado en la gestión de costos hacia un enfoque de inversión tecnológica más dinámico y orientado a resultados.

La contadora jefa de NAFOSTED, Nguyen Thi Kim Thanh, enfatizó que las políticas de financiamiento actuales ya no son relevantes para las necesidades de desarrollo de tecnología estratégica de alto riesgo y a largo plazo. Hasta ahora, se considera que el sistema vigente ha obstaculizado la innovación debido a una rigidez excesiva en la administración de insumos y a la falta de espacio para el desarrollo de investigaciones a gran escala que sean competitivas a nivel global.

En el borrador de regulaciones más reciente, el gobierno propone seis mecanismos financieros innovadores que abarcan la asignación presupuestaria basada en el ciclo de vida de la tecnología, desde la etapa de investigación y prototipado hasta la comercialización. Este enfoque permite el desembolso de fondos basado en hitos técnicos, garantizando que la rendición de cuentas del proyecto ya no dependa únicamente de montañas de papeleo, sino de pruebas tangibles del éxito de los resultados.

Uno de los puntos más destacados de esta propuesta es la remuneración sugerida para expertos clave en tecnología, como ingenieros jefes y arquitectos de tecnología, ajustada a estándares internacionales mediante la conversión del poder adquisitivo. Esta audaz medida busca atraer y retener a los mejores talentos en campos críticos como la IA, los semiconductores, la robótica y la tecnología cuántica, anticipándose a la feroz competencia global por el talento humano capacitado.

A través de este cambio de paradigma, Vietnam espera construir un ecosistema de innovación que involucre una estrecha colaboración entre el Estado, el sector privado y las instituciones de investigación. Se confía en que este nuevo mecanismo financiero sirva como una base sólida para la implementación del Programa Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación para el período 2026-2030, fortaleciendo al mismo tiempo la soberanía tecnológica nacional en medio de la dinámica de una cooperación internacional cada vez más progresista.