El autocuidado de la salud o self-care se considera ahora un pilar crucial para mejorar la salud pública y, al mismo tiempo, reducir la carga sobre los centros médicos formales. El último informe de Economist Enterprise, titulado Making Self-Care Work: Integrating Self-Care into Health Systems, destaca que la integración de este método en los sistemas nacionales de salud puede generar un impacto positivo masivo.
Respaldada por la empresa de salud global Bayer, la investigación estima que la optimización del self-care podría ahorrar a la economía mundial hasta 179.000 millones de dólares al año. Además de la eficiencia presupuestaria, esta medida también es un acelerador clave para que los países del mundo alcancen la meta de la Cobertura Sanitaria Universal (Universal Health Coverage).
La urgencia de fortalecer el autocuidado surge en medio de varios desafíos globales, como el envejecimiento de la población, el aumento de casos de enfermedades crónicas, la crisis de personal médico y la desigualdad en el acceso a la atención médica. En esta situación, el self-care se presenta como una solución para ampliar el alcance de los servicios de manera sostenible.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) define el self-care como la capacidad colectiva e individual para mantener la salud, prevenir enfermedades y gestionar condiciones médicas, ya sea de forma independiente o con apoyo clínico. La práctica real de este concepto incluye la adopción de estilos de vida saludables, el control digital de la salud y el uso responsable de medicamentos de venta libre.
La Dra. Manjulaa Narasimhan, científica de la OMS, enfatiza que el autocuidado es la primera línea de defensa de la salud pública. Sin embargo, la investigación subraya que el self-care no busca reemplazar el papel de los médicos u hospitales, sino actuar como un elemento complementario que se apoya mutuamente a través de vías de derivación médica integradas e información creíble.
En consonancia con ello, el Presidente de Consumer Health de Bayer, Julio Triana, declaró que las soluciones basadas en el autocuidado, incluidas la educación sanitaria y las herramientas digitales, pueden cerrar la brecha de acceso. El éxito de este programa depende en gran medida de la provisión de información médica basada en evidencia y de normas de supervisión estrictas para la seguridad del paciente.