El Ministerio de Trabajo (Kemnaker) ha comenzado a tomar medidas anticipadas en respuesta a la tendencia de debilitamiento en el sector industrial de Indonesia. Esta situación surgió después de que el Índice de Gerentes de Compras (PMI) del sector manufacturero de Indonesia registrara una profunda contracción al nivel de 46,9 en junio de 2026, lo que generó preocupación sobre una ola de despidos en diversas líneas industriales.

El viceministro de Trabajo, Afriansyah Noor, reconoció que la disminución de la actividad manufacturera es directamente proporcional a la posible reducción de la fuerza laboral. Según él, la desaceleración de la producción en las fábricas afectará directamente la sostenibilidad de los empleos para los trabajadores.

Como medida de mitigación, el gobierno se compromete a proporcionar amortiguadores sociales y oportunidades alternativas. La estrategia preparada incluye la provisión de capacitación basada en nuevas habilidades (reskilling) y la mejora de competencias (upskilling) para los trabajadores que han perdido su sustento, de modo que puedan reincorporarse a otros sectores laborales.

Los datos de BPJS Ketenagakerjaan (el organismo de seguridad social para trabajadores) registraron cifras significativas sobre las condiciones laborales actuales. Hasta mayo de 2026, alrededor de 36.000 trabajadores han presentado reclamaciones del Seguro de Pérdida de Empleo (JKP), un indicador que refleja los desafíos económicos que enfrenta actualmente el sector manufacturero.

Este debilitamiento industrial es desencadenado por una combinación de factores internos y externos. S&P Global señaló una disminución en la demanda interna causada por la erosión del poder adquisitivo de la población, sumada al debilitamiento de los pedidos de exportación. Esta situación se ve agravada por el aumento de los costos de producción debido al incremento en el precio de las materias primas y las fluctuaciones del tipo de cambio que presionan los márgenes de ganancia de los productores.