La percepción negativa asociada durante mucho tiempo al juego del dominó ya no se considera relevante con el paso del tiempo. El director ejecutivo del Instituto Philo Sufi, T. Muhammad Jafar Sulaiman, afirmó que el dominó es un patrimonio cultural popular con un alto valor social que requiere habilidades cognitivas sólidas para jugarse.

Según Jafar, equiparar automáticamente el juego del dominó con las prácticas de juego de azar es un gran error. Enfatizó que, mientras el juego no implique apuestas de dinero, no se acompañe del consumo de bebidas alcohólicas y no descuide las obligaciones religiosas, el dominó es simplemente una forma de entretenimiento que fortalece la hermandad y la convivencia entre las personas.

Más allá de ser un simple juego para pasar el tiempo libre, el dominó exige inteligencia matemática, capacidad para calcular probabilidades y una planificación estratégica madura. En la práctica, los jugadores deben ser capaces de calcular las fichas restantes del oponente y controlar sus emociones con precisión. Por ello, la iniciativa de transformar el dominó en una disciplina deportiva oficial a través de la Asociación de Deportes de Dominó de Indonesia (PORDI) se considera un paso progresista digno de aprecio.

El respaldo al estatus del dominó como deporte también se ve reforzado por una fatua del Consejo de Ulemas de Indonesia (MUI). De acuerdo con la sharia, el MUI otorga espacio a este juego siempre que se mantenga dentro de los márgenes éticos y no caiga en elementos de inmoralidad. Se espera que esta transformación eleve el estatus del juego popular a un nivel más medible, competitivo y enfocado al rendimiento.

Desde el punto de vista psicológico, Jafar añadió que el dominó funciona como un medio eficaz de relajación para aliviar la presión de la vida cotidiana. A través de la interacción social en la mesa de juego, la sociedad puede construir un espacio saludable de convivencia. Con una gestión estructurada como deporte, la comunidad tiene ahora la oportunidad de canalizar su talento y su lógica de pensamiento en una competición digna.