El panorama de la industria de la televisión y los reality shows está entrando en una nueva era de competencia sumamente dinámica. La aparición de los programas musicales más recientes, como "Tinh Ha 'Say Hi'" bajo el sello de DatVietVAC, marca una feroz rivalidad con otros programas populares como la segunda temporada de "Anh Trai Chuot Ngan Chong Gai" en el canal VTV3. Para atraer a los espectadores, las emisoras de televisión no solo presentan a grandes estrellas, sino que también están reestructurando las reglas y el formato de los programas para aumentar su competitividad.

Las tendencias actuales de la industria muestran un cambio significativo: de producir un solo programa se pasa a construir ecosistemas de entretenimiento sostenibles con comunidades de seguidores leales. Este nuevo modelo de negocio rompe con las limitaciones de la pantalla chica tradicional y se expande a otras líneas de productos comerciales. El éxito de franquicias como "Brother Says Hi" y "Running Man Vietnam" demuestra que la conceptualización de los programas ahora puede expandirse a conciertos en vivo, documentales cinematográficos y mercancía oficial. Por ejemplo, el largometraje de Running Man Vietnam logró recaudar hasta 40 000 millones de VND.

En medio de la competencia de programas a gran escala que requieren un capital enorme, productoras como MCV Group y Jet Studio optan por una estrategia de crecimiento gradual centrada en la sostenibilidad a largo plazo. Mantienen formatos de programas locales ligeros, educativos y nostálgicos para conservar la lealtad de los televidentes convencionales. Mediante una gestión presupuestaria minuciosa y la expansión de contenidos a plataformas digitales como YouTube, Facebook y TikTok, estos productores buscan responder a las necesidades reales del público con costos de producción más eficientes.

Aunque esta expansión multiplataforma promete un gran potencial comercial, los productores se enfrentan ahora a una nueva presión por parte de una base de fanáticos cada vez más activa. La audiencia moderna ya no es un consumidor pasivo, sino que tiene una gran influencia en la continuidad de un programa. Las controversias que involucran a figuras públicas o al formato de los programas pueden desatar rápidamente fuertes reacciones en las redes sociales, obligando a los organizadores a responder con rapidez para proteger la reputación del programa. Por lo tanto, la capacidad de gestionar las relaciones con la comunidad de seguidores se ha convertido hoy en una clave vital para mantener el valor comercial de los programas de entretenimiento.